Fundamentación teórica
UMBRALES elige tres miradores conceptuales para, desde su interacción e intercambio, nutrirse teóricamente y enriquecer las prácticas.
Entendemos que la interacción entre tres miradores conceptuales -el proceso de resiliencia, la resolución pacífica de conflictos y el ejercicio de los derechos- permite que las personas y comunidades sean partícipes de los cambios sociales.
Basándonos en el artículo 9 de la Ley 26.061 (Ley de Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes), c
onsideramos que las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la dignidad como sujetos de derechos.
Esto implica que son personas capaces tanto de exigir que sus derechos se cumplan, como de ejercerlos con responsabilidad.
Los derechos son normas que regulan la convivencia social y el Estado tiene la obligación de garantizar que todas las personas que viven en su territorio gocen de éstos sin restricciones.
Los derechos sociales son los que garantizan a todos los ciudadanos por el hecho de serlo -y no como mera política asistencial- el acceso a los medios necesarios para tener condiciones de vida dignas: al trabajo, a la protección social en caso de necesidad, a la educación, la cultura, la alimentación, un medio ambiente saludable, una vivienda y a todos los ámbitos de la vida pública.
Estos derechos humanizan a los individuos, sus relaciones y el entorno en el que se desarrollan. Son garantías de la igualdad y la libertad reales.
- Incluyen principios fundamentales para la integración e inclusión social
- Apuntan al logro de la justicia social y económica
- Enfatizan en el respeto por la diversidad de lenguas, identidades y etnias
La protección de los derechos es una tarea conjunta entre el Estado, la familia, la comunidad y las organizaciones de la sociedad civil.
Un segundo mirador nos presenta al conflicto como una oportunidad de cambio, como una posibilidad de modificar una situación molesta, incómoda, desagradable.
UMBRALES, entonces, propone que el conflicto no sea negado, escondido o silenciado; sino valorizado. Sin olvidarnos del desequilibrio que un problema produce, recordamos que éste puede funcionar como puerta hacia nuevos equilibrios.
La violencia es tan sólo una de las formas que tenemos los seres humanos de intentar resolver los conflictos. Hay otras alternativas, mucho más eficaces, basadas en el diálogo y la reflexión, que tienen a la palabra como mediadora.
La Resolución Pacífica de Conflictos refiere al proceso de comunicación que favorece -en los protagonistas del conflicto- la habilidad social de solución de problemas, actuando positiva y activamente frente a ellos.
La paz no significa ausencia de conflictos, sino la actitud interior que permite afrontarlos, no evadirlos, y solucionarlos con acciones no violentas, recuperando el valor de la palabra.
Todo este camino se vive y construye junto a otro , responsabilizándose por los propios actos y siendo conscientes de la repercusión que tienen los mismos en la vida del otro y en la comunidad en general.
Se trata de afrontar un conflicto, atravesarlo y superarlo para transformar la realidad. Todo el proceso de resolución de los conflictos puede ser una fuente de aprendizaje.
Como tercer mirador, elegimos el concepto de Resiliencia por aportar a las ciencias sociales una mirada centrada en los recursos, potencias y capacidades de las personas, familias, grupos humanos y comunidades.
La resiliencia rompe con la díada causa – efecto y miradas reduccionistas. El buscar causas únicas que justifiquen los hechos, siempre ha sido una limitación, pero en el caso de la resiliencia es una imposibilidad. Este enfoque va de la mano del paradigma de la complejidad que contempla las multiplicidades y diversidades del tejido social, y se abstiene de caer en simplificaciones y reduccionismos unidimensionales.
La resiliencia es un entramado que se teje con múltiples hebras: características personales, la ayuda y el vínculo de los otros, el contexto social...
UMBRALES intenta reconocer las similitudes y las generalidades de los niños, niñas y adolescentes que participan de los talleres; pero al mismo tiempo rescatar la identidad personal. Esta supone descubrir las particularidades y la diversidad existente que enriquecen la grupalidad; es decir, ser “uno mismo” más allá de la integración social.
“Nuestro origen no es necesariamente nuestro destino”
Boris CyrulnikSabemos que una carencia precoz, como la que pueden presentar los niños, niñas y adolescentes que participan en UMBRALES, crea vulnerabilidad momentánea, pero no asegura una infelicidad eterna.
El paso por UMBRALES, por este portal, funcionaría entonces como la posibilidad de pensar con el otro y pensarnos en términos de fortalezas y no de debilidades.
Cuando brindamos oportunidades a los niños, niñas y adolescentes para
… que conozcan sus derechos y los ejerzan plenamente;
… que descubran sus fortalezas y las de sus comunidades, y encuentren personas y espacios que favorecen su desarrollo;
… que exploren alternativas pacíficas que les permitan atravesar conflictos y resolverlos positivamente;
… que encuentren espacios de escucha, de respeto y de participación activa
… estamos ofreciendo posibilidades para que ell@s
sean partícipes en el proceso de transformación social

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